Un mapa batimétrico es una representación del fondo del agua dibujada con capas de profundidad. Es la diferencia entre saber que el embalse tiene «pozas» y saber exactamente dónde están, qué profundidad tienen y por dónde se sube y se baja entre ellas. En 2026, con un barco cebador, sonda y la app Nuntius, hacer tu propio mapa de un spot lleva una hora — sin pilotar.
Para qué sirve un mapa batimétrico
- Identificar pozas, terrazas y cambios de profundidad — los peces se mueven por las pendientes.
- Saber dónde tirar el plomo sin perderlo en una roca o un tronco.
- Encontrar los pasillos entre vegetación submarina sin tener que sondear a ciegas.
- Volver al mismo spot exacto en otra jornada — el mapa se sincroniza con HorizonMap y lo abres desde casa.
Cómo se hace con un barco cebador Nuntius
- Abres la app Nuntius con el barco encendido y conectado.
- Dibujas con el dedo sobre el mapa el área que quieres mapear.
- La app genera una ruta en zigzag que cubre toda esa zona.
- Pulsas «iniciar rastrillado» y el barco recorre la ruta solo, sondeando todo el trayecto.
- Al terminar, la app dibuja el mapa batimétrico 2D y 3D del área. Lo guardas en el historial y lo sincronizas con HorizonMap.
Cómo se lee un mapa batimétrico
El mapa usa colores para representar profundidad. Tonos claros = poco profundo; tonos oscuros = más profundo. Una zona donde varios tonos se acumulan en pocos metros (líneas de profundidad apretadas) es una pendiente — y las pendientes son donde los peces patrullan. Una zona con un color uniforme grande es un plato — buena para asentar cebo si encuentras peces estables.
Errores típicos al leer batimetría
- Confundir vegetación con fondo duro — la sonda detecta densidad, no material.
- Asumir que el mapa es eterno: en embalses con caudal variable, el fondo aparente cambia.
- Cebar siempre en el punto más profundo — los peces suelen estar en bordes, no en el centro.